Pequeña guía de moda sostenible

Hoy os escribo desde la maravillosa isla de Tenerife. 

Me ha venido muy bien descansar unos días y reconectar. Tengo la sensación de que cada vez que viajo me enfoco en lo realmente importante y aclaro muchas ideas que andaban por mi cabeza en Madrid. Viajar y sentarme a mirar al mar me transmite mucha paz.

Y fue justamente mirando al mar cuando me di cuenta que llevaba dos meses hablando de moda sostenible pero no había empezado por el principio: qué le hace a una prenda o marca ser sostenible. 

Cuando empecé a fijarme en algo más que en el diseño y color de las prendas que compraba, me percaté de que la mayoría de las tiendas no ofrecían apenas información sobre las mismas, únicamente la composición del tejido y el país donde se había fabricado.

Esta es la primera lección que aprendí: generalmente cuánto menos información nos proporcione una tienda sobre la prenda, menos sostenible será.

Esta, obviamente, no es una regla exacta pero que si funciona en la mayoría de los casos. Y es normal, las marcas que fabrican sus prendas de forma ética se enorgullecen de ello y muestran todo el proceso a sus clientes: desde qué persona las ha fabricado hasta cuál es el impacto que producen al producirla.

Y eso es lo que me cautivó de las marcas sostenibles: su transparencia. Nada de esconder dónde se fabrican las prendas, ni a los trabajadores ni los tejidos que se utilizan.

Es relativamente fácil distinguir una marca sostenible de otra que no lo es. Simplemente hay que fijarse en unas cuántas cosas que te explico aquí abajo. Vamos allá.

 

Dónde está fabricada

Y no me refiero al país donde se producen las prendas, sino cada fábrica concreta con la que trabajan las marcas. 

Como te conté en mi primer post, hace cinco años el edificio Rana Plaza en Bangladesh colapsó llevándose la vida de más de 1.100 personas y el doble resultaron heridos. Este edificio  estaba ocupado en su mayoría por fábricas de ropa, y días antes, ya se había informado de unas peligrosas grietas en el edificio que podían comprometer su estabilidad. 

Haciendo caso omiso de la advertencia, se mandó a los trabajadores de las fábricas a seguir su jornada laboral. Y sucedió el desastre. 

Esta es una de las tragedias en la industria textil que más impactó al planeta. Pero a diario, millones de personas producen ropa en fábricas poco seguras, en condiciones insalubres y utilizando productos no solo perjudiciales para ellos, sino también para el Medio Ambiente. Y esto no ocurre únicamente en países como Bangladesh, también en otras fábricas que están mucho más cerca de lo que pensamos.

Porque, en mi opinión, otro de los grandes problemas de la industria textil es la desinformación. Y aquí retomo la transparencia de la que hablaba más arriba.

Si estuviésemos informados en todo momento de cómo se producen nuestras prendas, en especial las de las grandes marcas, quizá optaríamos por otras alternativas. O quizá no. Pero ni siquiera nos dan esa opción. 

Por eso, es esencial que cada marca sea transparente y muestre las fábricas en las que se fabrica su ropa. De esta forma, muchas de las marcas sostenibles del mercado, conscientes del problema, incluyen en su página web el nombre, localización o vídeos de la fábrica para que nosotros mismos podamos investigar y decidir si se ajusta a nuestros requisitos.

Además, organizaciones como la Fair Wear Foundation (FWF) trabajan con fábricas, marcas u otras organizaciones para verificar y certificar que las condiciones de trabajo en las mismas son seguras.

 

Quién la ha confeccionado

Muy ligado a dónde se producen las prendas, llegamos a quién las produce. Otra de las cuentas pendientes de la industria textil.

Según el movimiento Fashion Revolution, los trabajadores de fábricas textiles en países como Bangladesh ingresan alrededor de 44$ al mes, aún trabajando más de ocho horas al día, no consiguen 1/4 de lo que necesitan para vivir en condiciones dignas.

Aparte de los bajos salarios, los trabajadores están constantemente expuestos a sustancias químicas como alquifenoles, ftalatos o metales pesados que empeoran cada día salud. 

Por supuesto, no en todos los países ni en todas las fábricas se da la misma situación. 

¿Cómo podemos estar seguros de que los trabajadores de una marca reciben un salario justo? 

Existen distintas certificaciones como la que otorga la World Fair Trade Organization que garantiza que en las distintas fábricas no se lleva a cabo trabajo infantil ni forzado, se respetan las jornadas de trabajo establecidas, se permite la libertad de asociación y se remunera de forma justa.

Sin embargo, en la mayoría de las tiendas (es el caso más común) no vamos a encontrarnos con ninguna certificación que nos permita saber si esa prenda ha sido confeccionada de forma sostenible o no.

¿Qué hago yo en estos casos? Valorar y guiarme por el sentido común.

Puede que esa marca no cuente con ninguna certificación, pero sí que muestra vídeos o fotografías de su fábrica y los trabajadores y se enorgullece de ello. 

Hace unos meses, la iniciativa "Who made my clothes?" de Fashion Revolution tomó mucha fuerza. Esta consistía en preguntar a los productores de las distintas marcas quién producía la ropa que vendían. Todo un ejercicio de transparencia. 

Mujeres mostrando el cartel de la iniciativa "I made your clothes"

Mujeres mostrando el cartel de la iniciativa "I made your clothes"

Otro de los criterios por los que me suelo guiar es el precio. Unos vaqueros a 13 euros o una camiseta a 3 no es un precio realista. Y desgraciadamente, si el precio es tan bajo, es que alguien no está cobrando lo suficiente por ello. 

 

Qué tejidos se han utilizado y qué impacto tiene en el Medio Ambiente

Esta es una de las tres aristas que a veces pasamos por alto, pero sin duda es una de las que más impacto tiene en nuestro planeta. 

Durante años compré ropa porque era barata y tenía un diseño decente. No me importaba cuál era el tejido, ni de dónde provenía. Cuando ya no me gustase más podía donarla o tirarla si no estaba en condiciones de usarse otra vez. 

No era consciente de todo el residuo que generaba con estos actos

Para empezar, hay diferentes opciones de tejidos para confeccionar una prenda. Unos más sostenibles que otros, por supuesto. 

En primer lugar encontramos los tejidos sintéticos como el polyester, el nylon, fibra acrílica, PVC (o lo que conocemos como vinílo), entre otros. 

Estos tejidos no se encuentran de por sí en la naturaleza por lo que es necesario crearlos en una fábrica. ¿El problema? Para la fabricación del polyester, por ejemplo, se emplean recursos fósiles, que digamos, no son demasiados (por no decir nada) sostenibles. 

En mi caso intento evitar en todo momento estos tejidos por generar un impacto tan grande en el Medio Ambiente y emplear recursos no sostenibles para su fabricación. 

Sin embargo, hay prendas que requieren materiales sintéticos como las prendas de deporte o la ropa de baño. En este caso, y evitando utilizar nuevos recursos, podemos optar por tejidos de polyester o nylon de prendas recicladas. Es el caso del tejido Econyl, del que te hablé el otro día.

Por otro lado, encontramos los tejidos semi-sintéticos. En esta categoría se engloba el ya famoso lyocell, la viscosa y la fibra de bambú. La materia prima de estos tejidos podemos encontrarla en la naturaleza, como es el caso del lyocell, que proviene de la madera.

Sin embargo, para que este tejido pueda ser convertido en fibra para una prenda, requiere un proceso que ya no es tan natural y que incluye químicos.

Eso sí, en criterios de sostenibilidad no dudaría ni un segundo entre lyocell y el nylon. 

Por último, en un tercer grupo, encontramos los materiales más sostenibles y naturales: el algodón, la rafia, el lino o el cáñamo. 

Estas fibras, siempre que no sean fabricadas artificialmente, las podemos encontrar en la naturaleza.

*Aquí quiero hacer un inciso y explicar que existen otro tipo de fibras que provienen de los animales como la lana, la piel o la seda. Desde hace un tiempo, intento evitar comprar estos materiales, pero como todo, es una opción personal y todo el mundo es libre de optar por estos tejidos Sin embargo, hoy no quiero detenerme en ellos porque podría alargarse el post hasta la eternidad!

Sin embargo, uno de los grandes problemas de estas fibras, en especial del algodón, es la utilización de pesticidas y fertilizantes que se utilizan para proteger los cultivos. El problema es la cantidad de químicos que contienen y que convierten a una prenda que a priori era sostenible, en una opción que ya no lo es tanto. 

Para asegurarnos que el algodón que vestimos es orgánico y sin añadidos indeseados, hay varias certificaciones como la GOTS que aseguran que la prenda es medio ambiental y socialmente responsable, desde la extracción de la materia prima hasta su puesta en venta. 

En mi caso, intento que las prendas que compro utilicen los tejidos más sostenibles posibles, y si necesito alguna prenda de un tejido más técnico, acudir siempre a fibras recicladas.

Os sorprenderíais de la cantidad de marcas que apuestan por el reciclaje de prendas. Además, estas mismas marcas apuestan después por planes de reciclado, dónde una vez usada la prenda, puedes enviársela de vuelta y a cambio te ofrecen un descuento en su tienda. 


Como veis, optar por prendas sostenibles no es difícil. Esta no es una guía perfecta ni exacta, y probablemente me dejo muchas cosas, pero es lo que me habría gustado saber cuando empecé a cambiar mi estilo de vida. 

Al fin y al cabo lo idea sería que una prenda "cumpliese" con los tres puntos, pero como todo, no hay que agobiarse. Poco a poco.

Y si tengo que resumir este post con una palabra, que sea transparencia. En este último año me he dado cuenta de que es una de las grandes virtudes de las marcas sostenibles. 

¡Que tengáis una feliz semana!